HME Mundi

Nuestra historia

Era una madrugada del año 2006. Todos dormían. Yo oraba en silencio cuando sentí en mi interior que la Virgen me hablaba y me pedía algo. Sucedió con naturalidad, y con esa misma naturalidad viví aquel momento singular, sin comprender entonces el alcance que tendría en mi vida y en la de tantas otras personas.

María pedía un nuevo carisma. Una nueva comunidad. Me lo pedía a mí, pintora, esposa, madre de familia y sin ninguna experiencia; humanamente, aquello me sobrepasaba. Sin embargo, no lo rechacé.

Algo, que aún hoy no sé explicar, me impulsó a dar mi sí. Con ese sí nacía un nuevo carisma en la Iglesia. Nacía una fundadora y una nueva comunidad eclesial con nombre propio: «Hijos de María Evangelizadora”

La obra de la Virgen

Así recuerda María Antonia Yanes, fundadorade Hijos de María Evangelizadora, el origen de esta obra. A partir de aquel sí, su vida cotidiana continuó, multiplicando tiempo y esfuerzos para atender a la familia y a la misión.

Guiada por la Virgen, comenzó a acompañar y formar a mujeres que deseaban vivir el carisma desde la vida consagrada; un tiempo de aprendizaje exigente y enriquecedor.

Sostenida por la fe, afrontó pruebas, dificultades e incertidumbres. Momentos de soledad, especialmente profundos cuando las mujeres a quienes acompañaba abandonaron a mitad del camino. Una experiencia dolorosa y una certeza: la Virgen sostenía la obra y guiaba cada paso.

En 2008, laicos y sacerdotes, atraídos por la sencillez y la profundidad del carisma, se unieron reiniciando, fortalecida y ampliada, la obra de María Evangelizadora.

La comunidad comenzó a consolidarse y a crecer, manteniendo siempre su identidad mariana y su espíritu de servicio.

Hoy, el carisma está presente en distintos países y continentes. Lo que nació en la intimidad de la oración con un “sí”, se ha convertido en una misión compartida por hombres y mujeres que, con fe y esperanza, trabajan por un mundo más fraterno, apacible y acogedor.

Y ese “sí” sigue cambiando vidas.